Pictar para iPhone

¡Ay Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?...... en manos de estos enigmáticos ingenieros de Pictar, quiero decir. Porque, señores, esto es lo más parecido a una fantasía atómico ortopédica que jamás mis meninges hubieran sido capaces de imaginar. Soy hasta freaky, si me pongo. Pero, estoooo. Oh, Lord, my Lord. Mi estupefacción es tan grande que no soy capaz de tranquilizarme y hacer una crítica reposada de este engendro surrealista que me acabo de comprar. Basura sin sentido, lo cojas por donde lo cojas.

Se coge bien, a qué negarlo; se trata de una empuñadura, en realidad. Pero... si sólo se cogiera, hasta tendría una razón de ser y eso. Lo malo es que pretende otras cosas que desconciertan a profesionales y, me juego lo que queráis, no interesan lo más mínimo a un aficionado a captar momentos y situaciones con un teléfono móvil, aunque se llame iPhone. 

Vamos a traducir, que la mala milk del momento; la cruel decepción me hace desbarrar y ponerme entre erudito e idiota. Digamos que se trata de un ... ¡yo qué sé!, que intenta emular a una cámara de las de toda la vida, pero en feo, plasticoso ("retro" sería un término fuera de lugar en este momento: un "título" excesivo para esta castaña) y que consigue (¡y lo consigue!: al César lo que es del César) que no te hagas la picha un lío a la hora de tomar una foto con esa ventana que llamamos iPhone 7 Plus, por ejemplo. O sea: es complicado, la verdad, tomar una foto con semejante mamotreto (del 7 Plus hablo) y que, encima no te salga movida al tocar la pantalla para disparar.

Esta carcasa, que, para mí, sólo tiene una finalidad práctica, consigue que dispares apretando un botón como el de las cámaras, aunque de tacto un tanto lento y poco fiable, y consigas una mejor foto en general, sin preocuparte de no poner los dedazos delante de la lente, ni buscar el circulito de disparo sin tapar, eso, la lente, ni.... Lo consigue, la verdad. Punto: se acabó el invento. Pues no es poco, os diréis algunos. Pues no, digo yo también. Lo malo es que el que inventó este engendrito de discutible estética no se conformó con el ingenioso y útil hallazgo (o fue mal aconsejado) y pretendió algo más para poder justificar un precio que, debió pensar, o le hicieron pensar, le reportaría más beneficios que los 25€ que, como mucho, podría cobrar por el hallazgo original.

Ultrasonidos; botones diversos para cambiar exposición, velocidad; balance de blancos; histograma... O sea, cosas que sobran a un principiante y engañan a un aficionado avanzado cuando las intenta utilizar. Son tantos los sin sentidos de esta "cosa"! que no sabría por dónde empezar. Y es que las múltiples funciones de su generoso menú resultan no servir para nada a un aficionado avanzado o profesional con ganas de enredar y sacarle partido a su iPhone, cuando descubre, estupefacto, algunas cositas. La primera, que tiene un pase y puede entenderse, es que este cacharro sólo funciona con la aplicación propia que debe bajarse de la red. ¿Y para qué necesito yo otra aplicación -podría pensar- si la que permite funcionar al engendrito tiene funciones más que de sobra para tomar una fotografía? Amigo mío, esta es la segunda sorpresa, la que termina de desconcertarte del todo y te hace pensar que el que parió este invento debió de perder la cabeza de tanto estrujarse el cerebelo y por eso acabó sacando al mercado un producto que no satisface ni a unos ni a otros. El usuario normal de un iPhone, sin demasiados conocimientos -o ninguno- de tecnicismos y otras pamplinas fotográficas, no está dispuesto a pagar algo más de cien euros por un soporte para la cámara que le facilita el disparo a la hora de tomar una fotografía gracias a un botoncito que emula al disparador de las cámaras de verdad, aparte de hacerle más cómoda la operación y regalarle una estabilidad siempre de agradecer a la hora de disparar y que la foto no salga movida. Sí, es una ayuda práctica y cómoda, pero, vaya, ciento y pico eurazos sólo por facilitarle el trabajo de fotografiar con el incómodo y aparatoso iPhone Plus... Porque el resto de funciones que integra la aplicación le interesan un pimiento: él quiere encuadrar, disparar y punto.

El aficionado medio o avanzado, o el profesional caprichoso y con ganas de enredar parece un destinatario más indicado para utilizar este invento de indescifrable filosofía, podríamos pensar. Pero... y esta es la patética sorpresa, resulta que la aplicación del aparatito no te permite disparar en modo RAW. O sea, de un plumazo, tira por tierra todas las expectativas que ese aficionado se hubiera creado respecto a este novedoso cacharrito. Como no terminas de creerte semejante despropósito, comienzas a indagar en el menú más a fondo hasta que, ya harto de no encontrar esa función escondida en alguna parte de la configuración de la aplicación, te informas en la red y acaban haciéndose realidad esos temores que te hacían comenzar a sudar, nervioso y decepcionado, al comprobar que te has gastado un montón de euros en algo que no te va a servir para NADA. Con este cacharro no puedes disparar en modo RAW. Y es entonces cuando tu desconcierto sube de tono y comienzas a preguntarte qué clase de tomadura de pelo, inocentada o cagada es esta que sostienes, atónito, entre tus manos. Y lo peor es que no puedes disparar utilizando otras aplicaciones que sí permiten utilizar este modo o formato de archivo.

¿Entonces...?

Sí, la pregunta del millón de euros: ¿para quién ha sido concebido este cacharro de indescifrable filosofía? 

Si a los unos les sobran funciones y menús y, aunque reconozcan que es de agradecer un aparato que les facilite el encuadre y toma de una fotografía, amén de evitarles un montón de fotos movidas gracias a su ingenioso botoncito de disparo, no les parece argumento suficiente para pagar más de cien euros por el mismo, y a los otros les viene de perlas todo ese montón de funciones, pero al no poder disparar en RAW, de pronto dejan de tener sentido y utilidad para ellos: ¿a quién va realmente destinado este cacharrillo? 

Me cuesta creer que al que inventó este feo pero, en teoría, tremendamente práctico aparatejo, se le haya ido la olla de semejante manera sacando al mercado un producto final que no es vendible, bajo mi punto de vista (ya sé que hay gente para todo) ya que ofrece poco por su precio para lo que van a utilizar algunos (disparar y punto) y mucho, pero sin sentido, ya que sólo te permite disparar en JPG,                            para lo que podrían utilizar otros. 

Así pues, si, como me temo, no lo devuelvo por pura vagancia, este será otro cacharro inservible más que pasará a engrosar mi colección de compras estúpidas.

Claro, que siempre queda la esperanza de que enmienden su error los señores de Pictar y decidan actualizar la aplicación introduciendo la posibilidad de tirar en formato RAW. Yo, al menos, les estaría inmensamente agradecido. Y mis aún estupefactas neuronas, también: al fín le vería un sentido a este, hoy por hoy, inservible juguetito.